La Moneda

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Imagen: Gobierno de Chile.

domingo, 23 de noviembre de 2014

El Cambio de Estrategia de Velasco

En una entrevista realizada en enero de este año, Andrés Velasco señaló que veía “cero coincidencias” con representantes de la centro derecha. Su respuesta aludía a personeros de dicho sector que declaraban simpatizar con sus ideas. El ex candidato de primarias marcaba distancia de una posible asociación, al argumentar que “[…] la cultura política de la que yo vengo de los gobiernos con los que trabajé son gobiernos de centroizquierda y  las ideas que nosotros hemos levantado son ideas que están totalmente ausentes del ideario de la derecha, seamos bien francos” [1]. Parecen tiempos lejanos, en los que Velasco buscaba consolidar un espacio al interior de la Nueva Mayoría y trataba de “travestismo” a quienes le hacían guiños desde la oposición.

Esta semana su movimiento –Fuerza Pública–, presentó una propuesta para realizar primarias presidenciales con Amplitud, la Democracia Cristiana y otras colectividades. La idea contradice la postura original de Velasco, en un período relativamente breve de tiempo ¿Qué explica este repentino cambio? ¿Cómo es que en 10 meses la nula existencia de coincidencias se ha transformado en la propuesta de converger voluntades en un mismo acto electoral? La respuesta debe ser interpretada como un cambio de estrategia, resultado del actual escenario político.

En Chile no son comunes los cambios de domicilio ideológico. Cuando ocurren, suelen ser escisiones de partidos para formar alternativas políticas similares a las que se abandonan. Es difícil –y por ende, poco frecuente– que un político cambie de ideología y/o militancia, por lo menos drásticamente. Es una jugada arriesgada para quienes incurren en ella. El político que abandona una colectividad deja de recibir los beneficios asociados al mismo, variando en el tipo y cantidad de recursos. La decisión puede perjudicar –o por lo menos disminuir– el éxito de futuras candidaturas. Por otra, el cambio aliena al político de su electorado tradicional. Sus antiguos votantes dejarán de respaldarlo en las urnas, mientras que tiene la difícil tarea de persuadir a su nuevos electores, que lo mirarán con desconfianza.

No obstante, los cambios están determinados por los contextos en que ocurren, y el actual escenario puede favorecer a Velasco. Esto se debe a dos factores. En primer lugar, el cambio ideológico no es radical. Un acercamiento con la centro derecha por parte de Velasco no crea, necesariamente, un distanciamiento entre él y sus electores. Si bien no todos sus votantes van a aceptar el cambio y dejarán de apoyarlo, existe un grupo mayoritario al que le será indiferente. En segundo lugar, evidencia preliminar sugiere la existencia de nichos electorales ausentes de representación política. Un segmento no menor, que se concentra en el centro ideológico, ha sido descuidado por los partidos tradicionales, convirtiéndose en una oportunidad para fundar nuevos referentes.

De acuerdo a los resultados de la Encuesta UDP 2014, la mayoría de las personas que se auto identifican con el centro ideológico no están siendo representadas por partido político alguno (ver tablas 1 & 2). Apenas el 27% de los encuestados que adhieren al centro se sienten identificados con un partido, siendo la Democracia Cristiana la principal elección. El dato es relevante, debido a que el centro es donde se ubica la mayoría de los encuestados que se sitúan en la escala ideológica (ver gráfico 1). Lo mismo ocurre, aunque en menor medida, con la centro izquierda y centro derecha. En ambos existe una mayoría no representada, más acentuada hacia la centro derecha si se considera la totalidad de la muestra. La tendencia se revierte hacia los extremos, que presentan menos adherentes, pero con mayor representación política.


Velasco intentó encontrar su lugar en la Nueva Mayoría, pero la coalición –como ha ocurrido en otras instancias– reaccionó de manera adversa. El “giro” a la izquierda de la Nueva Mayoría no hace más que distanciar al los partidos del ex precandidato presidencial, mientras que la consolidación de Marco Enríquez en el sector dificulta la competencia por un segmento que no le es propicio. La situación en la derecha ideológica presenta mayores incentivos. Los partidos de derecha parecen contenidos en su proceso de renovación y reformulación tras la serie de derrotas electorales que sufrieron. Hasta el momento, han sido los nuevos movimientos –Amplitud y Evópoli– los que han asumido la tarea de atraer a los desencantados. Por lo tanto, consiste en un espacio abierto, que se encuentra en plena competencia para presentar y arraigar plataformas.


El éxito de la estrategia de Velasco depende de dos factores. Por una parte, debe enfocar sus esfuerzos en cambiar la actitud del electorado respecto a la política. Según los resultados de la misma encuesta UDP, el 79% de los chilenos tiene “poco” o “nada” de interés en política, mientras que las alternativas “muy” y “algo” suman 20% (ver tabla 3). Los resultados son más acentuados al cruzar por ideología política. El centro tiene apenas un 24% de interés en política, que aumenta a un 47% en la izquierda, 30% en la centro izquierda, 29% en la centro derecha y 37% en la derecha. En segunda lugar, Velasco debe atraer a sus nuevos votantes sin distanciarse de su respaldo original, aprovechando el vacío que existe en el centro ideológico y evitando polarizar su figura hacia los extremos. De esta forma, se convertirá en una alternativa válida de consensos, capaz de representar voluntades heterogéneas, factor necesario para evitar su caída y fortalecer una eventual candidatura en 2017.


[1] Ver La Nación “Velasco: veo cero coincidencia con la gente que viene de la derecha”. Disponible en: http://www.lanacion.cl/noticias/pais/politica/velasco-veo-cero-coincidencia-con-gente-que-viene-de-la-derecha/2014-01-13/213811.html