La Moneda

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Imagen: Gobierno de Chile.

domingo, 18 de enero de 2015

La evolución del respaldo de Marco Enríquez-Ominami

Marco Enríquez-Ominami está en uno de los mejores momentos de su vida política. La última encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) lo sitúa entre los políticos con mayor conocimiento entre la población (92%) y con la mejor evaluación (50% de menciones positivas y 20% negativas), superando incluso a la presidenta Bachelet [1]. El ex diputado socialista ha consolidado su imagen entre la ciudadanía, un factor esencial para llegar a La Moneda en 2017. Al momento de escribir estas palabras, Enríquez-Ominami es la carta para representar a la nueva Nueva Mayoría en una futura contienda electoral. Pero mejorar su imagen no ha sido fácil. Al contrario, puede ser resumido como un proceso que comenzó auspiciosamente en la elección de 2009 (instancia en que obtuvo el 20.1% de votos), pero que experimentó un declive durante el gobierno de Piñera. No fue hasta su segunda carrera presidencial que el candidato del PRO volvió a repuntar en las encuestas.

Este artículo analiza la evolución de la imagen de Enríquez-Ominami. Para ello, todas las encuestas del CEP que evalúan su imagen (entre Mayo-Junio 2009 y Noviembre 2014) han sido agrupadas en una misma base de datos. A partir de ella se realiza un estudio descriptivo e inferencial sobre la imagen del candidato.

Evidencia Descriptiva 
El nivel de conocimiento de Enríquez-Ominami siempre ha sido alto, aumentando significativamente –y manteniéndose de forma posterior– a su primera elección presidencial. La primera encuesta CEP que mide su imagen (Mayo-Junio 2009) lo sitúa en 84%. Meses después aumentó en 6 puntos porcentuales, situándose en 92% (Agosto 2009). Desde entonces, el candidato del PRO es reconocido por prácticamente toda la población del país, teniendo un promedio de 93% entre Agosto 2009 y Noviembre 2014.

Si bien el nivel de conocimiento de Enríquez-Ominami no ha experimentado mayor variación, lo contrario puede ser afirmado respecto a su imagen. Durante su primera carrera presidencial, las menciones “positiva” y “muy positiva” bordearon el 50% en Octubre 2009. En dicha contienda electoral la imagen de Enríquez-Ominami fue positiva, promediando 47.1%, seguido por las opciones “ni buena ni mala” y “mala” con 32.6% y 20.3%, respectivamente. A pesar de su buen inicio, la imagen del líder del PRO experimentó una brusca caída durante el gobierno Piñera. Esto se explica, por una parte, a los efectos negativos que tuvo su respaldo para la candidatura de Frei en segunda vuelta y, por otra, debido a que la necesidad de tener una figura como Enríquez-Ominami disminuyó en el escenario post-electoral. Al comenzar el primer año de gobierno de Piñera, la media de menciones positivas fue de 40.3%, su caída resultando en un incremento de las opciones “ni buena ni mala” (35.5%) y “mala” (24.2%). Resultados similares pueden ser observados para los años 2011, 2012 y 2013. El peor año para el candidato fue 2012, cuando la diferencia entre las opciones positivas y negativas alcanzó un mínimo de 14.8 puntos porcentuales. Sin embargo, Enríquez-Ominami ha mejorado su imagen, especialmente tras el regreso de Michelle Bachelet a la presidencia, tal como lo señalan las mediciones de Julio (42.5%) y Noviembre (48.9%) de 2014.

Uno de los aspectos más relevantes es que los cambios de opinión se centran en las menciones positivas y neutras de la imagen de Enríquez-Ominami. Respecto a las evaluaciones negativas, el ex diputado socialista tiene un máximo de 25.4% (Junio-Julio 2010) y un mínimo de 19.1% (Octubre 2009), con una media de 22% entre 2009 y 2014. Por su parte, el cambio es mayor en las categorías restantes, constatado a través de sus desviaciones estándar: 1.9 (negativas), 3.8 (neutras) y 4.4 (positivas). Como resultado, se puede afirmar que los cambios en la evaluación de la imagen del líder del PRO se concentran en las menciones positivas y neutras, y en menor medida en las evaluaciones negativas. El gráfico 1 resume los resultados.


¿Cómo ha evolucionado la composición de su apoyo? En primer lugar, no existen mayores diferencias al comparar las preferencias de hombres y mujeres, que tienen un promedio de 41.3% 42.6% para la totalidad de la muestra, respectivamente. El mayor apoyo de parte de las mujeres se debe, principalmente, a una pequeña brecha que comienza en la medición de Agosto 2012 y que se mantiene hasta la actualidad, cuya diferencia media es de 4.1 puntos porcentuales, tal como puede ser visto en el gráfico 2.


Las diferencias son más evidentes al considerar edad. Las menciones positivas de Enríquez-Ominami radican prácticamente en su totalidad en los segmentos más jóvenes de la población, disminuyendo en la medida que la edad aumenta. Es decir, existe una relación inversa entre las menciones positivas y edad. Los individuos entre 18-24 años lideran la mayoría de mediciones, alternándose en momentos específicos con los encuestados entre 25-34 años, aunque casi siempre dentro del margen de error. Sin embargo, la última medición (Noviembre 2014) revela un importante cambio. Los encuestados del segundo grupo (25-34 años) presentan una mayor cantidad de respuestas positivas, con una diferencia de 9.6 puntos porcentuales sobre los más jóvenes (18-24 años). Los grupos restantes presentan una menor adhesión. Sin embargo, a partir de Agosto 2012 definen posturas más positivas para el candidato del PRO. Es decir, la imagen de Enríquez-Ominami se ha consolidado entre los grupos de mediana edad (25-34 y 34-54 años), un importante avance debido a que representan segmentos que son políticamente más activos (ver gráfico 3).

Por su parte, existen diferencias al comparar tendencias regionales. La información indica que las menciones positivas de Marco Enríquez-Ominami son mayores en Regiones que en la Región Metropolitana, con promedios de 43.5% y 39.7% entre 2009 y 2014, respectivamente. La brecha entre ambos tiene una media de 3.8 puntos porcentuales, con excepciones particulares. Las mediciones realizadas durante su primera contienda presidencial (Agosto y Octubre 2009) así lo reflejan, mientras que las evaluaciones de 2014 confirman la consolidación de la imagen positiva del candidato del PRO. Es más, la última encuesta (Noviembre 2014) establece los mejores resultados vistos hasta el momento, superando incluso los de 2009. En ellos, Enríquez-Ominami tiene un 49.6% de menciones positivas en la Región Metropolitana y un 48.5% en otras Regiones (ver gráfico 4).


Las variables socioeconómicas constatan mayores menciones positivas entre los segmentos de menores ingresos de la población. Entre 2009 y 2014, los encuestados del nivel socioeconómico bajo lideran las preferencias con una media de 44.6%, seguidos por el segmento medio (40.6%) y alto (31.8%). El grupo socioeconómico bajo concentra las de respuestas positivas, a pesar de excepciones específicas (Mayo/Junio 2009 y Septiembre/Octubre 2013). El nivel socioeconómico medio es similar en sus definiciones, con una brecha promedio de 4.0 puntos porcentuales respecto a los encuestados del nivel socioeconómico bajo. Las respuestas que presentan mayores diferencias –en su propia medición, pero también al ser comparados con otros– corresponden a las del nivel socioeconómico alto. Dicho grupo varía positivamente en sus definiciones en períodos electorales, tal como puede ser constatado con las encuestas de Mayo/Junio a Octubre 2009 y Julio/Agosto a Septiembre 2013. El mismo grupo fue bastante crítico durante el gobierno de Piñera, cuando promediaron 25.8% de menciones positivas. A su vez, la última encuesta define los principales cambios en la composición de respuestas. El nivel socioeconómico bajo presenta los mejores resultados (con un 55% de menciones positivas, la mejor medición hasta el momento), seguidos por el segmento de ingresos altos (50%) y medios (45%). El cambio corresponde a la consolidación de la imagen de Enríquez-Ominami, que experimenta un aumento en su respaldo de manera transversal al grupo socioeconómico (ver gráfico 5).


Las menciones positivas de Enríquez-Ominami tienden a predominar entre los encuestados de izquierda, seguidos por los de centro, los que no tienen ideología y los de derecha, con promedios 49.7%, 46.9%, 39.2% y 36.4% entre 2009 y 2014, respectivamente. Si bien los encuestados de izquierda lideran las preferencias, en momentos son desplazados por los que se identifican con el centro político (Junio/Julio 2010, Agosto, 2012 y Julio/Agosto 2013). A pesar de ser más débil entre los que encuestados que no adhieren a ideología alguna y de derecha, Enríquez-Ominami ha sido capaz de mejorar su evaluación en dichos grupos, especialmente a partir de la medición de Julio/Agosto 2013. El incremento fue menor para los adherentes de la izquierda, que se vieron desplazados por los encuestados de centro, donde el candidato del PRO tuvo 59.2% de menciones positivas (ver gráfico 6).


Análisis Inferencial
¿Qué explica las evaluaciones positivas de Marco Enríquez-Ominami? ¿Qué tan estable es la composición de su apoyo? Una serie de regresiones logísticas han sido formuladas para contestar ambas preguntas. La variable dependiente son las menciones positivas de Marco Enríquez-Ominami (1=Menciones positivas / 0=Otros). Por su parte, los predictores han sido separados en dos grupos, uno socio demográfico (sexo, edad, región, grupo socioeconómico e ideología) y otro de evaluaciones económicas (socio y ego trópicas, retro y prospectivas). Las fórmulas 1 y 2 resumen los modelos.

Popularidad = B0 + B1 Sexo + B2 Edad + B3 Región + B5 GSE + B5 Ideología + ε  
(1)
Dónde: 
1) Sexo (Mujer=1 / Hombre=0).
2) Edad (18-24=1 / 25-34=2 / 35-54=3 / 55=0).
3) Región (Santiago=1 / Otros=0).
4) GSE (Alto=2 / Medio=1 / Bajo=0).
5) Ideología (Derecha=3 / Centro=2 / Izquierda=1 / Ninguna=0).

Popularidad = B0 + B1 Sociotrópico + B2 Sociotrópico prospectivo + B3 Egotrópico + B4  Egotrópico prospectivo + ε  
(2)
Dónde:
1) Socio trópico (Mejor=2 / Igual=1 / Peor=0).
2) Socio trópico prospectivo (Mejor=2 / Igual=1 / Peor=0).
3) Ego trópico (Mejor=2 / Igual=1 / Peor=0).
4) Ego trópico prospectivo (Mejor=2 / Igual=1 / Peor=0).

Los resultados establecen la importancia de las variables edad, región e ideología para explicar la evaluación positiva de Enríquez-Ominami. Otras, tales como grupo socioeconómico y sexo, son significativas esporádicamente. En primer lugar, tal como fue visto con la evidencia descriptiva, existe una relación inversa entre menciones positivas y edad. Es decir, a mayor edad, menor apoyo y viceversa (significativos al nivel p<0.01). De esta forma, son los jóvenes –particularmente, individuos entre 18 y 24 años– los que tienden a liderar las preferencias positivas. Dicho grupo es seguido de cerca por los encuestados entre 25 y 34 años, que incluso los superan en 2010 y presentan resultados muy similares en 2011. No obstante, el grupo más joven vuelve a concentrar la mayoría de las respuestas positivas en 2012 y 2013. El cambio puede ser observado en 2014, donde existe un leve giro a favor de los encuestados entre 25 y 34 años.

En segundo lugar, la variable región es la una de las que más varía en su significancia estadística, (entre los niveles p<0.01 y p<0.1). De esta forma, los resultados establecen que las menciones positivas respecto a la imagen de Enríquez-Ominami fueron mayores en la Región Metropolitana durante la contienda electoral de 2009. Sin embargo, el resultado se revierte entre 2010 y 2013, años en que existe una mejor apreciación del candidato en Regiones. La relación entre la buena imagen de Enríquez-Ominami y Regiones comienza a experimentar cambios en 2013 (significativo al nivel p<0.1) y se revierte para las mediciones de 2014, instancia en que las preferencias son lideradas por los encuestados de la Región Metropolitana.

Ideología es una variable esencial para entender el apoyo de Enríquez-Ominami. Los individuos que se identifican con la izquierda tienden a liderar las preferencias, siempre significativos al nivel p<0.01. Son seguidos por los encuestados que adhieren al centro ideológico, que incluso presentan una mayor influencia sobre la variable dependiente en 2010 (siendo la única vez que superan a los de izquierda). La relación pierde significancia para los encuestados que se identifican con la derecha, cuyas excepciones corresponden a los años 2009 (p<0.1) y 2012 (p<0.05), siendo positivas en ambas instancias.

La variable grupo socioeconómico tiene menor poder explicativo. El grupo socioeconómico medio lidera las preferencias para el año electoral de 2009 (p<0.1), pero se revierte a una relación negativa en los años 2010 y 2011, que corresponden a las mediciones restantes donde el grupo es estadísticamente significativo (p<0.05). Por su parte, en las mediciones donde el grupo socioeconómico alto es significativo (2010, 2011 y 2012, entre los niveles p<0.05 y p<0.1), también hay una relación negativa. Por lo tanto, el respaldo de Enríquez-Ominami radica, principalmente, en el nivel socioeconómico bajo (mismo resultado que se observa para las mediciones de 2014, a pesar de no ser significativas).

A su vez, la variable sexo no explica, en mayor medida, la evaluación positiva del candidato del PRO. Las excepciones ocurren en 2012 y 2013, cuando el respaldo era mayor entre mujeres que hombres (p<0.05). Sin embargo, la principal conclusión que se puede establecer es que no existen mayores diferencias respecto a la imagen de Enríquez-Ominami al controlar por sexo. El gráfico 7 resume los resultados. Las variables significativas son las que no se cruzan con la línea roja, cuyos intervalos de confianza son de 95% (siendo mayores para el grupo socioeconómico alto debido al menor número de casos).

Gráfico 7: Modelo de regresión logística. La variable dependiente son las menciones positivas de Enríquez-Ominami (1=Evaluación positiva / 0= Resto de las opciones).
Fuente: Elaboración del autor con datos de www.cepchile.cl 

La segunda serie de modelos, que incluye variables de percepción económica, entregan más información sobre las evaluación de la imagen de Enríquez-Ominami. En términos generales, se puede establecer que las variables no son estadísticamente significativas para explicar la imagen del candidato. La única excepción radica cuando la visión ego trópica prospectiva es "mejor", que siempre es significativa y positiva (niveles p<0.05 y p<0.01). En las mediciones de 2014 los individuos que consideran que la situación económica general es "igual", tienden a no tener una buena imagen de Enríquez-Ominami (p<0.01), mientras que los que piensan que su situación económica personal será "mejor", evalúan positivamente al candidato (p<0.01). El gráfico 8 resume los resultados.

Gráfico 8: Modelo de regresión logística. La variable dependiente son las menciones positivas de Enríquez-Ominami (1=Evaluación positiva / 0= Resto de las opciones).
Fuente: Elaboración del autor con datos de www.cepchile.cl 

¿Qué tan estable es la composición de las menciones positivas de Enríquez-Ominami? A partir de los modelos de regresión logística se han codificado márgenes predictivos para las variables edad, grupo socioeconómico e ideología. En primer lugar, los resultados establecen las relación inversa entre edad y las menciones positivas de Enríquez-Ominami. De esta forma, los encuestados entre 18-24 años tienden a liderar las preferencias, siendo seguidos por los que tienen entre 25-34, 35-54 y 55 o más. Sin embargo, el grupo entre 25-34 años tuvo mayores probabilidades de evaluar de manera positiva a Enríquez-Ominami en 2010 y más recientemente en 2014.

Por su parte, se constatan cambios por grupo socioeconómico. La distribución de menciones positivas presenta niveles similares para todos todos los grupos en 2009. No obstante, a partir de 2010 –y siguiendo en 2011–, la probabilidad de respaldo es mayor entre el grupo socioeconómico bajo, seguido por el medio y alto. En 2012 las preferencias aumentan para los encuestados de ingreso medio, mientras que en 2013 y 2014 se puede ver un aumento en dicho grupo, como también variación en el segmento de ingresos altos, cuya media incrementó en 2013, pero volvió a caer en 2014 (al tener menos casos su intervalo de confianza es mayor).

Por último, las menciones positivas de Enríquez-Ominami tienen un importante componente ideológico. Los encuestados que se identifican con la izquierda tienden a liderar las preferencias, con la excepción de 2010, año en que los adherentes del centro presentaron mayores probabilidades. Los individuos que no se identifican con ideología, como también los de derecha, tienen menor probabilidad de manifestar una evaluación positiva de Enríquez-Ominami. El principal cambio ocurre en 2014, nuevamente, como parte de la consolidación de su imagen, donde el apoyo es menos acentuado por categorías, tomando la forma de una distribución más transversal. Los gráficos 9 a 11 resumen lo previamente establecido.

Gráfico 9: Márgenes predictivos menciones positivas de Enríquez-Ominami por Edad (I.C. 95%).
Fuente: Elaboración del autor con datos de www.cepchile.cl 

Gráfico 10: Márgenes predictivos menciones positivas de Enríquez-Ominami por GSE (I.C. 95%).
Fuente: Elaboración del autor con datos de www.cepchile.cl 

Gráfico 11: Márgenes predictivos menciones positivas de Enríquez-Ominami por Ideología (I.C. 95%).
Fuente: Elaboración del autor con datos de www.cepchile.cl 

[1] En la encuesta CEP de Noviembre 2014 Bachelet tuvo un 98% de conocimiento, con 50% de menciones positivas y 23% de respuestas negativa.
[2] Junio-Julio 2010, Junio-Julio 2011, Julio 2014 y Noviembre 2014.